El DJ Federico Blank puso a bailar a los ravers caraqueños. Fuente: Jesús Herrera - CriptoNoticias.

En Caracas se baila techno y se paga con USDT

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En Caracas se baila techno y se paga con USDT

La fiesta organizada por Techno Veneko tuvo lugar el pasado fin de semana en un reconocido local del este caraqueño. Te contamos la experiencia.

El DJ Federico Blank puso a bailar a los ravers caraqueños. Fuente: Jesús Herrera – CriptoNoticias.
  • Bajos estridentes, kicks salvajes y altas revoluciones por minuto marcaron la pauta en el rave.
  • Pudimos acceder a las entradas al evento usando USDT como método de pago.

La música electrónica es una cultura que en Venezuela ha tenido una importante presencia desde hace al menos 3 décadas y el techno ha sido parte fundamental de ese movimiento. En pleno 2026, retornan los eventos dedicados a este bastión del subgénero electrónico, con la novedad de que se puede pagar por asistir a estos usando la stablecoin USD Tether (USDT).

El sábado 11 de abril, en las instalaciones de La Quinta Bar, en Las Mercedes, al este de Caracas, se celebró la primera fiesta (o rave, en la jerga de la música electrónica) organizada por la iniciativa Techno Veneko, inspirada en la promoción de este famoso subgénero musical.

Tenía que ir. Desde siempre, he tenido preferencia por la música electrónica, sobre todo aquella que sale de lo tradicional y mainstream. Hardstyle, hardcore, jumpstyle, hard techno, techno, schranz, son parte de lo que hay en mi Spotify.

Verifiqué la veracidad de este proyecto y de esta fiesta, tras ver en redes sociales videos de un evento previo que habían celebrado en el Nuevo Circo de Caracas, en pleno centro. Me di cuenta de que, efectivamente, era un llamado. La idea de reunirme con gente que siente el ritmo y los beats por minuto (BPM) acelerados en el corazón, me emocionaba.

Así que les escribí por la red social Instagram y en un par de minutos, me respondieron. Mi asistencia ya estaba garantizándose cuando, antes de cerrar la compra, vi el line-up de quienes iban a tocar en el rave. Honestamente no conocía a ninguno. Pero bastó con una búsqueda y par de canciones para convencerme de que, de verdad, necesitaba ir a ese rave.

El evento se desarrolló el sábado 11 de abril en Caracas. Fuente: Techno Veneko.

Regresé al chat y, buscando facilidades para adquirir mis entradas, les consulté si aceptaban USDT como medio de pago. Como ya era costumbre, esperaba que dijeran que sí. Es que, mi país, Venezuela, ha tenido un auge importante en el uso de esta moneda digital. CriptoNoticias ha documentado cómo el activo creado por Tether Limited ha llegado a distintos estratos socioeconómicos, estableciéndose como referencia de valor y vehículo de intercambio ante la ausencia de divisas físicas y una alta devaluación.

Los creadores de Techno Veneko, una pareja de esposos ravers, Elisa Mato y Andrés Patiño, aceptaron los USDT por mi entrada, cuyo valor fue de USD 15. Los recibieron por Binance Pay, que está entre las plataformas para pagos con criptoactivos más usadas del país. Así que el pago fue realizado e inmediatamente confirmado.

Llegó el día del rave

“¡Es hoy!, ¡es hoy!”, dije el sábado temprano. Me recordé de George, aquel niñito de la película Stuart Little. ¿Y cómo no?…

Llegada la noche —el evento empezaba a las 11:00 p.m.— me alisté con mi respectiva ropa negra y tomé un taxi. Dicho servicio, vale decir, lo pagué usando fondos que tenía expresados en USDT y convertí en bolívares.

Para ello me apoyé en la plataforma local Crixto. Sin que suene a publicidad, esa plataforma me permitió cambiar la stablecoin a dinero fíat a una tasa ventajosa (+30% respecto a la tasa oficial del dólar). Y me fue de utilidad más tarde durante el evento.

En el sitio, las vibras “technosas” ya se hacían presentes. El warm-up (calentamiento) en las inmediaciones del local caraqueño ya hacía retumbar el lugar con los bajos propios del techno. Y desde ese momento, ya los asistentes comenzaban a bailar —y yo también, por supuesto—.

Tras un retraso de aproximadamente una hora, nos hicieron subir al lugar en donde se haría la fiesta. Fue, literalmente hablando, una oda a la cultura raverEntramos por un lado no común del local, atravesando pasillos oscuros donde guardan las despensas de la discoteca y nos hicieron subir una escalera de hierro bastante inclinada que derivaba en una puerta que daba entrada a una enorme habitación dispuesta para el rave de esa noche.

En obra gris, con el piso de cemento, algunas paredes sin frisar, par de escenarios, algunos instrumentos, una barra de licores, una mesa de disc jockey (DJ) y cornetas bien distribuidas, estaba ahí Gerard Valera —el primer DJ de la noche— dándole la bienvenida a los que, esa noche, fueron a sentirse en auténtica libertad.

La regla era clara: no teléfonos. No prejuicios. No ruido externo. Y la tarea era acaparar esa energía que, a través de la música electrónica, traspasaba de cuerpo a cuerpo, entre los que ahí ya íbamos sumándonos.

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