BCE revela las 4 prioridades que tiene con el euro digital
El organismo busca que bancos y comercios adapten sistemas antes, acelerando despliegue y autonomía en pagos digitales.

-
El Banco Central Europeo separa avances técnicos del proceso político del euro digital.
-
El objetivo central es reducir la dependencia de infraestructuras extranjeras en Europa.
La autonomía financiera de Europa atraviesa un proceso de cambio impulsado desde el ámbito técnico por el Banco Central Europeo (BCE). Así lo reflejó Piero Cipollone, integrante de su Comité Ejecutivo, durante una intervención sobre el euro digital el 24 de marzo de 2026, donde delineó los pilares estratégicos en los que se sustentaría el proyecto.
Durante su intervención, Cipollone aseguró que la estrategia entorno al euro digital se sustentaría en: inclusión, innovación, integración en el ecosistema de pagos e implementación piloto. Con esto, el BCE busca poner fin al dominio extranjero de pagos, donde dos tercios de los mismos dependen de redes extranjeras, como lo reveló CriptoNoticias.
Los ejes estratégicos del BCE con el euro digital
La primera es la inclusión y accesibilidad desde el diseño. El BCE busca que el euro digital sea utilizable por toda la población, incorporando herramientas como comandos de voz y opciones visuales adaptadas, con el fin de facilitar su uso a personas con distintas capacidades y niveles de alfabetización digital.
El segundo eje es la innovación. El proyecto no solo apunta a modernizar los pagos minoristas, sino también a sentar las bases de nuevas formas de interacción financiera.
En este ámbito, el banco central explora el uso de dinero tokenizado y su posible rol en mercados digitales, incluyendo su función como activo de liquidación para instrumentos como stablecoins y depósitos tokenizados.

El tercer pilar es la integración dentro del ecosistema de pagos europeo. El euro digital no está concebido como un servicio directo del banco central al usuario final, sino como una infraestructura pública sobre la cual bancos y proveedores privados ofrecerán billeteras y soluciones de pago.
Este enfoque busca garantizar la interoperabilidad entre sistemas nacionales y permitir que tarjetas y aplicaciones funcionen de manera uniforme en toda la zona euro, reduciendo la dependencia de redes internacionales.
El cuarto frente es la implementación piloto. El BCE prevé una fase de pruebas de 12 meses a partir de la segunda mitad de 2027, en la que participarán proveedores autorizados en un entorno controlado.
Este piloto incluirá pagos entre personas y en puntos de venta, y servirá tanto para evaluar la experiencia de usuario como para comprobar la solidez técnica del sistema en condiciones reales. Como parte de este proceso, la institución ya abrió una convocatoria para integrar a actores del sector con experiencia en pagos e integración tecnológica.
Sin embargo, el proyecto también representa un punto álgido en su aprobación y es el costo de adaptación para el sistema financiero. Un análisis previo calcula que los bancos europeos podrían gastar entre 4.000 y 6.000 millones de euros en un periodo de cuatro años para adaptar su infraestructura tecnológica.
Según el banco central, esta cifra representa aproximadamente el 3% del presupuesto anual de mantenimiento de tecnologías de la información del sector.
Además, el desarrollo del euro digital coincide con un periodo de ajustes regulatorios en Europa. En el marco de MiCA, las limitaciones impuestas a stablecoins ligadas al dólar han generado un nuevo escenario competitivo que el Banco Central Europeo busca aprovechar para fortalecer la cohesión del sistema de pagos y evitar su fragmentación.
Este proyecto de moneda digital de banco central (CBDC) ha despertado cuestionamientos por los graves riesgos que representa para la privacidad, la descentralización y la libertad financiera de los ciudadanos. Lo anterior es porque concentra un poder de control sin precedentes en manos de los gobiernos.
Fuente: www.criptonoticias.com


